
Hay días en los que una se levanta con la sensación de que la noche anterior solo fue un avance de película.
Hace tres meses escribí un post donde contaba lo que esperaba de mi tratamiento con estrógenos. Tenía muchas expectativas, dudas y esa mezcla tan conocida de: "ojalá esto me ayude, pero vamos a ver qué pasa".
Hoy vuelvo con una actualización más realista. Porque una cosa es empezar un tratamiento con esperanza y otra muy distinta es vivirlo en la piel durante varias semanas.Chicas, hoy quiero hablarles desde mi propia experiencia sobre algo que a muchas nos sucede durante la peri-menopausia, pero que casi no comentamos: los cambios un poco raros con el pelo (o los pelos😉) .
Hay cambios de la (peri) menopausia que más o menos esperamos : los sofocos, el sueño que decide independizarse, la paciencia que algunos días funciona con horario reducido…😊
Si tuvieras una moneda por cada vez que alguien te ha dicho "es azúcar natural, así que no pasa nada", probablemente ya te habrías pagado unas vacaciones. Pero siendo realistas: tu cuerpo procesa el azúcar de la miel casi igual que el del azúcar blanco.
¿Te ha pasado que te miras al espejo después de las fiestas y sientes que tu cuerpo ha olvidado cómo procesar la vida? De repente, parece que las reglas de siempre simplemente dejaron de funcionar.
Cuando entramos en la perimenopausia y posteriormente en la menopausia, el drama más visible (después de los sofocos) se siente en la piel. La caída de estrógenos reduce drásticamente la producción de colágeno, la dermis se afina y la barrera cutánea se vuelve menos eficiente reteniendo la hidratación. El resultado es esa textura "finita", más seca y menos firme, que asociamos a la piel que necesita un extra de mimos.
Si estás aquí, sabes que la menopausia nos quitó el piloto automático. De repente, el cuerpo que siempre funcionó en silencio empieza a pedir atención... y hoy toca hablar de ese compañero estoico que nunca se queja: los huesos.
Lo siento, amiga, pero el ayuno intermitente no es tu aliado si estás en la menopausia.
Yo también creí en ese "botón de reseteo" mágico. Como tú, probé el ayuno intermitente buscando ese milagro...¿Te duchas a fondo, te perfumas, te arreglas… y a los cinco minutos notas un olor corporal que no habías invitado a la fiesta? ¡Tranquila! No ha fallado tu higiene ni tu jabón favorito es solo que tu cuerpo está cambiando las reglas del juego.