3 meses con estrógenos: lo que sí cambió en mi cuerpo

Mujer negra con pastillas y otros soportes hormonales

Hace tres meses escribí un post donde contaba lo que esperaba de mi tratamiento con estrógenos. Tenía muchas expectativas, dudas y esa mezcla tan conocida de: "ojalá esto me ayude, pero vamos a ver qué pasa".

Hoy vuelvo con una actualización más realista. Porque una cosa es empezar un tratamiento con esperanza y otra muy distinta es vivirlo en la piel durante varias semanas.

Y sí: he notado cambios. No puedo decir que todos los días me levanto perfecta, cantando con los pajaritos y con el ánimo a nivel del cielo; eso sería muy bonito, pero también bastante sospechoso. Sin embargo, después de noventa días, hay mejoras muy claras.



Lo primero que noté: ya no sudo por la noche.


Este ha sido uno de los cambios más importantes para mí. Antes, los sudores nocturnos eran una visita incómoda de esas que no te mandan ni un WhatsApp para avisarte y encima te arruinan el descanso.

Ahora puedo decir que ya no me despierto empapada y cuando esto deja de interrumpirte el sueño a mitad de la noche, algo cambia por completo. 

Los sofocos y las empapadas nocturnas son los síntomas más habituales de esta etapa y la terapia hormonal sirve precisamente para devolverle ese equilibrio al cuerpo.


Las taquicardias desaparecieron.


Otro cambio enorme ha sido la parte del corazón. No voy a decir que los estrógenos son una solución mágica para todo el mundo, porque cada historial médico es diferente. Pero en mi caso, esa sensación de corazón acelerado y de estar constantemente en "Modo: Corazón bailando la macarena" ha mejorado muchísimo. 


El ánimo: mejor, pero no perfecto.


Aquí quiero ser muy honesta: todavía hay días raros, momentos de bajón o mañanas en las que el cuerpo necesita negociar un poco antes de empezar a funcionar y digo esto porque a veces esperamos que un tratamiento lo cambie todo de golpe, como si a los tres días fuera a aparecer una versión "premium" de nosotras mismas. 
En mi experiencia no ha sido así, sino algo mucho más  humano: menos sudor, menos palpitaciones, más estabilidad y la sensación de que las piezas se empiezan a ordenar.

No es perfecto, pero es "mejor". Y en esta etapa, esa palabra ya es potentísima.


Alternativas medicas de terapia hormonal menopausia


El estrógeno general y el estrógeno vaginal: dos cosas distintas.


Creo que es muy importante hablar de esto porque muchas no sabemos que son tratamientos diferentes:

El estrógeno sistémico (en pastillas, parches, gel o spray) viaja por todo el cuerpo para controlar síntomas generales como los sofocos o el insomnio.


El estrógeno vaginal
(en crema, óvulos, tabletas o anillo) actúa de forma local únicamente en la zona íntima y urinaria.


Con la bajada de hormonas pueden aparecer sequedad, molestias en las relaciones, ardor, infecciones o ganas de orinar a cada rato. Usar parches o pastillas no siempre basta para resolver la sequedad de esa zona; por eso muchas mujeres necesitan combinar su tratamiento general con ayuda local.

La comodidad íntima también es calidad de vida, de salud y no debería darnos ninguna vergüenza hablar de ello con nuestros ginecólogos. 



¿Pastilla, parche o gel? Por qué la vía importa.


Yo empecé con pastilla, pero investigué mucho sobre los parches y geles. La gran diferencia es cómo entra la hormona al cuerpo:

  • Las pastillas se tragan y tienen que pasar primero por el sistema digestivo y el hígado.
  • Los parches, geles o sprays entran a través de la piel directamente al torrente sanguíneo.

Por eso, a las mujeres que tienen mayor riesgo de coágulos o un peso corporal más elevado se les suele recomendar la vía de la piel (transdérmica), ya que es una opción más amable y no sobrecarga el hígado.


Cada cuerpo es un mundo.


Comparto esto como mi experiencia personal, no para que nadie me copie. La terapia hormonal no es una camiseta de talla única. Depende de tu edad, tus síntomas, tu tensión arterial, tus antecedentes o de si conservas o no el útero.

En mi caso, como no tengo útero, solo necesito tomar estrógenos. Quienes sí lo conservan suelen necesitar añadir otra hormona (progesterona) para proteger la matriz. Por eso, cualquier duda, miedo o cambio debe consultarse siempre con un profesional de la salud. 


Mi próxima revisión: el punto de control a los 12 meses. 


Dentro de nueve meses me toca volver a consulta, justo cuando se cumpla un año desde que empecé con los estrógenos.

Y me parece importantísimo contarlo porque la terapia hormonal nunca debería vivirse con un “me dieron esto y hasta luego Lucas”, no, esto necesita seguimiento periódico.

En esa cita mi médico valorará cómo sigo, si la dosis o la vía de administración continúan siendo las adecuadas y cómo está mi salud general. Además, se revisan aspectos básicos como la presión arterial, el peso, análisis de rutina y los controles de salud mamaria que correspondan por edad.

Las recomendaciones médicas aconsejan tener una primera revisión a los 3 meses de empezar el tratamiento y a partir de ahí, hacer un chequeo al menos una vez al año, sin saltarnos las citas de mamografía ni los cribados habituales.

Esto a mi me da muchísima tranquilidad. No se trata solo de usar estrógenos, sino de observar el cuerpo, ajustar si hace falta y tomar decisiones con información. Para mí, ese control anual será el momento perfecto para mirar hacia atrás, ver qué ha cambiado y decidir junto a mi médico cómo seguir.

Porque mejorar está muy bien... pero mejorar con seguimiento, todavía mejor ¿a que si?


Mi balance final


Si tuviera que resumir estos tres meses, diría que mi casa interior ha dejado de tener todas las luces parpadeando al mismo tiempo. Aún hay cosas por ordenar, pero al menos mi cuerpo ya no siente que está gritando todo el día.

Si estás pensando en consultar sobre este tema, mi consejo es que no te quedes con dudas. Pregunta por las opciones, por los parches, por la crema vaginal, por los beneficios y por los riesgos.

Bueno, ya me dejo de rollos interminables... y tú ¿has empezado ya tu propio camino con la terapia hormonal o estás valorando dar el paso? Si estás en ello, ¿cuál ha sido el cambio que más has notado o cuál es tu mayor duda ahora mismo? ¡Cuéntame en los comentarios, te leo!