
El otro día me crucé con un texto sobre los sofocos en la perimenopausia que afirmaba, que un sofoco puede durar desde dos minutos... hasta una hora entera.
Y la lista no acababa ahí, metía en el mismo saco a palpitaciones, mareos, cansancio, dolores de cabeza, insomnio, picores y hasta adormecimiento de manos y brazos.
Claro, me quedé pensando: ¿Pero todo esto viene en el "pack" del sofoco o nos están metiendo de todo en la misma factura? 😅
Como ya me van conociendo, cuando veo un dato que me hace arquear la ceja, me pongo a bucear en la evidencia científica actual. Y lo que encontré es bastante más matizado (y muy lógico).
Venga, voy a ir numerando las cosas para que no nos perdamos entre tanta información. 😉
Y la lista no acababa ahí, metía en el mismo saco a palpitaciones, mareos, cansancio, dolores de cabeza, insomnio, picores y hasta adormecimiento de manos y brazos.
Claro, me quedé pensando: ¿Pero todo esto viene en el "pack" del sofoco o nos están metiendo de todo en la misma factura? 😅
Como ya me van conociendo, cuando veo un dato que me hace arquear la ceja, me pongo a bucear en la evidencia científica actual. Y lo que encontré es bastante más matizado (y muy lógico).
Venga, voy a ir numerando las cosas para que no nos perdamos entre tanta información. 😉
1. ¿Cuánto dura REALMENTE un sofoco?
Un sofoco suele durar entre 1 y 5 minutos. El National Institute on Aging señala que la mayoría de los episodios duran entre 30 segundos y 10 minutos.
Así que sí, ese sofoco que parece haber llegado de repente, haber puesto nuestra temperatura patas arriba y haberse marchado como si nada, normalmente dura solo unos minutos.
Ahora bien, en estudios antiguos se llegaron a registrar algunos episodios mucho más largos, incluso de hasta 60 minutos. Por eso tampoco sería correcto decir que un sofoco de una hora es imposible. Lo que sí podemos decir es que no es lo habitual.
Y tampoco existe una frecuencia fija.
Hay mujeres que tienen varios sofocos al día, otras que los experimentan de vez en cuando y algunas pasan por épocas en las que el termostato parece estar haciendo horas extra para cobrar más a final de mes. 😅
Pero hay otro dato que me parece todavía más interesante.
El episodio puede durar unos minutos, pero los sofocos pueden acompañarnos durante años.
En el famoso estudio SWAN, que siguió a más de 3.000 mujeres durante la transición menopáusica, la mediana de duración de los sofocos y sudores nocturnos frecuentes fue de 7,4 años. Además, cuanto antes comenzaban los síntomas, más tiempo tendían a persistir.
Es decir:
🔥 Un episodio: normalmente unos minutos.
📆 La etapa con síntomas frecuentes: en algunas mujeres, varios años.
Y ahí sí tenemos un dato que merece la pena tener en cuenta, porque cuando hablamos de sofocos no solo importa cuánto dura cada uno, sino también cuánto tiempo pueden formar parte de nuestra vida.
Así que sí, ese sofoco que parece haber llegado de repente, haber puesto nuestra temperatura patas arriba y haberse marchado como si nada, normalmente dura solo unos minutos.
Ahora bien, en estudios antiguos se llegaron a registrar algunos episodios mucho más largos, incluso de hasta 60 minutos. Por eso tampoco sería correcto decir que un sofoco de una hora es imposible. Lo que sí podemos decir es que no es lo habitual.
Y tampoco existe una frecuencia fija.
Hay mujeres que tienen varios sofocos al día, otras que los experimentan de vez en cuando y algunas pasan por épocas en las que el termostato parece estar haciendo horas extra para cobrar más a final de mes. 😅
Pero hay otro dato que me parece todavía más interesante.
El episodio puede durar unos minutos, pero los sofocos pueden acompañarnos durante años.
En el famoso estudio SWAN, que siguió a más de 3.000 mujeres durante la transición menopáusica, la mediana de duración de los sofocos y sudores nocturnos frecuentes fue de 7,4 años. Además, cuanto antes comenzaban los síntomas, más tiempo tendían a persistir.
Es decir:
🔥 Un episodio: normalmente unos minutos.
📆 La etapa con síntomas frecuentes: en algunas mujeres, varios años.
Y ahí sí tenemos un dato que merece la pena tener en cuenta, porque cuando hablamos de sofocos no solo importa cuánto dura cada uno, sino también cuánto tiempo pueden formar parte de nuestra vida.
2. ¿Qué pasa dentro del cuerpo durante un sofoco?
Pero la realidad tiene su propio guión.
Con los cambios hormonales de la transición menopáusica, el sistema que regula nuestra temperatura puede volverse mucho más fácil de activar y la llamada zona termoneutral puede estrecharse.
Para que nos entendamos, nuestro termostato interno pierde toda la paciencia. Antes, pequeños cambios en la temperatura corporal podían pasar desapercibidos. Ahora, una pequeña subida puede ser suficiente para activar de golpe los mecanismos que ayudan a perder calor.
¿Y cómo lo hace?
Dilata los vasos sanguíneos de la piel y aumenta la sudoración.
Resultado:
🔥 calor repentino.
💦 sudor.
😳 enrojecimiento en algunas.
🥶 y cuando termina, algunas podemos quedarnos incluso con escalofríos.
Esta es la respuesta fisiológica que está detrás de ese famoso momento de: “¿Pero cómo puedo estar muriéndome de calor si hay gente con abrigo?” 😂
3. Y sí, el corazón puede unirse a la fiesta 💓
Notar que el corazón se pone a latir rápido en medio del sofoco asusta un montón. Porque una cosa es pensar "madre mía, qué calor" y otra muy distinta "¿por qué mi pecho acaba de improvisar un solo de batería?" 😂
Está demostrado que algunas mujeres pueden notar palpitaciones o que el corazón late más rápido durante un sofoco Ahora bien, jamás debemos asumir que cualquier taquicardia es "cosa de la menopausia". Si estas son intensas, frecuentes o vienen con dolor en el pecho, falta de aire, mareo u otros síntomas preocupantes, se va al médico, sin excusas.
Está demostrado que algunas mujeres pueden notar palpitaciones o que el corazón late más rápido durante un sofoco Ahora bien, jamás debemos asumir que cualquier taquicardia es "cosa de la menopausia". Si estas son intensas, frecuentes o vienen con dolor en el pecho, falta de aire, mareo u otros síntomas preocupantes, se va al médico, sin excusas.
4. ¿El sofoco te "chupa" la energía? 🔋
La cadena de eventos es más bien esta, los sudores nocturnos y los sofocos pueden alterar el sueño y la falta de sueño puede afectar al estado de ánimo, la concentración y el funcionamiento diario.
Esa es la verdadera conexión.
5. ¿Y qué pasa con los mareos, dolores de cabeza, picores y hormigueos? 🛑
Hay estudios y revisiones que describen síntomas como dolor de cabeza, debilidad, fatiga, sensación de desmayo o ansiedad asociados al comienzo de un sofoco.
Seguro que has oído que las fumadoras lo pasan peor.
Pero eso no significa que cada uno de esos síntomas sea automáticamente consecuencia de un sofoco.
Y algunos síntomas que aparecen en ciertas listas antiguas —como el picor o el adormecimiento de manos y brazos— yo no los presentaría tampoco, como síntomas típicos de un sofoco.Porque aquí podemos caer fácilmente en el: “Todo lo que me pasa después de los 45 es la menopausia.”
Y no.
La peri-menopausia puede explicar muchas cosas, pero no debería convertirse en el diagnóstico universal para cualquier síntoma que aparezca.
6. Tabaco y sofocos: otra razón para mandarlo a paseo 🚬
Los estudios han encontrado que las mujeres fumadoras tienen hasta el doble de probabilidades de sufrir sofocos frecuentes e intensos, además de adelantarse la menopausia.
La relación no es tan simple como un "fumar baja los estrógenos y ya"; hay mecanismos vasculares y hormonales cruzados bastante complejos. Pero la conclusión práctica es transparente: si necesitabas un motivo más para dejar el cigarrillo, los sofocos te lo ponen en bandeja.
La relación no es tan simple como un "fumar baja los estrógenos y ya"; hay mecanismos vasculares y hormonales cruzados bastante complejos. Pero la conclusión práctica es transparente: si necesitabas un motivo más para dejar el cigarrillo, los sofocos te lo ponen en bandeja.
7. ¿Hay que aguantarse? (SPOILER: Rotundamente NO)
No tienes la obligación de sufrir por orgullo o resignación.
Que un sofoco sea frecuente en la peri-menopausia no significa que tengamos que resignarnos a vivir con él si está interfiriendo con nuestra vida.
Existen tratamientos de eficacia probada: la Terapia Hormonal (que es la opción más eficaz para quienes pueden usarla) y también existen opciones no hormonales con evidencia de eficacia.
Lo que me llevo en limpio de todo esto 💡
Es entender que no todas vivimos los sofocos de la misma manera.
Puede haber quien tenga uno o dos a la semana.
Otra mujer puede tener varios al día.
Algunas apenas sudan.
Otras necesitan cambiarse de ropa.
Algunas sienten solamente una oleada de calor.
Otras notan además sudoración, escalofríos, ansiedad o el corazón acelerado.
Y todo eso puede cambiar a lo largo de la peri-menopausia.
Así que, si alguna vez te has preguntado:“¿Por qué a mí me pasa esto y a mi amiga no?”
La respuesta corta es, porque la transición menopáusica no viene con un manual de instrucciones universal.
Y cuanto más investigaba sobre los sofocos, más claro me quedaba algo, esa variabilidad también es importante cuando intentamos entender nuestros propios síntomas. No todas los vivimos igual, ni todos los síntomas que aparecen en esta etapa tienen necesariamente el mismo origen.
Por eso, más que intentar encajar todo lo que nos pasa en la casilla de “menopausia”, merece la pena observar nuestro cuerpo, fijarnos en los patrones y buscar una explicación cuando algo no encaja.
Podemos conocer nuestro cuerpo, entender mejor lo que nos está pasando y, al mismo tiempo, evitar convertir la menopausia en la culpable oficial de absolutamente todo. 😉
¿Y en tu caso? ¿Tus sofocos duran un visto y no visto o tienes la sensación de que se eternizan? ¿Alguna vez tu corazón ha decidido bailar claqué en medio de una reunión? 😂
¡Cuéntamelo en los comentarios! Y comparte este post con esa amiga que se despierta por las noches destapándose y tapándose cada cinco minutos, para que recuerde que no está sola.
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